martes, 9 de junio de 2009

hombre mirando al sudeste



En un momento del cuento paro y me doy cuenta cuanto dolor ajeno cargo sin ni siquiera notarlo.
Mis sentidos se vuelven foco de infección. Veo la miseria, escucho el silencio de los que no tienen voz, toco lo aspero de la pobreza. Todo, lo voy cargando, poco a poco. El sentido de toda mi vida choca contra la solida realidad. Esa realidad que en algun momento fue ajena, pero que decidi hacerla mia, queriendo formar parte de ella, necesariamente, para cambiarla.
Viajo, charlo, miro, pregunto e intento ayudar. Tiemblo. Hasta donde se puede actuar, sin volverse uno con el dolor.
Que nostalgica se me hace la lucha contra lo inmutable. Como un nudo en el pecho que oprime el deseo mas profundo de humanidad.
Lloro. Me ahogo en lagrimas silenciosas que no me dejan respirar-
Nada esperanzador encuentro en esta fria tarde viajando a mi clase de frances.
No puedo dejar de pensar, una y otra vez, en la contradicción de mi ser. No puedo dejar de escuchar, una y mil veces, historias de opresion, soledad, locura e indiferencia.

pero, en definitiva de ello vengo y hacia ello voy.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Pero nunca estarás sola... con ellos, por ellos y en ellos...está Dios...y vas con Ël, te sostiene Él, vivís en El...SOS.
BESO

ester dijo...

bueno ma. :P

:)

Eusebia Florestán dijo...

"Hasta donde se puede actuar, sin volverse uno con el dolor."
Si es una pregunta carezco de respuesta.
Saludos, Eusebia.

Paula dijo...

Desde el ahogo de la incoherencia respiro sabiendo que seguimos compartiendo la misma esencia. En definitiva, es la Opción Primera la que empuja a seguir aún en la desesperanza..
Me da nostalgia el tiempo que compartíamos hace años y me enorgullece saberte mi Amiga.

Pd(nació Itatí, la hija de Lázaro y Antonia)... que sea relevante es una muestra de que aún desde la incoherencia, vamos haciendo camino.

Te adoro.