martes, 2 de mayo de 2017

siempre bien al sur

No te dejaste estar. Al contrario. Estuviste meses dejando entrar un mar de emociones que ya no podes controlar, (aunque tampoco podías entonces). Hoy escribo desde la mesa en la que ayer tomábamos el café después de almorzar. El frio comienza a helarme la conciencia, el saber que de un tiempo a esta parte estaba parada en otra ciudad, una ciudad menos inquieta que vos y a la vez tan impredecible.  Hoy vuelvo a escribirte como si fueras el encargado de regular el amor y el odio que corren dentro mío, cuando la impaciencia me derrumba y mis oídos se derriten por tu voz. 
- ¿En qué estábamos pensando, Alejo? 
- Pues no lo hicimos, es simplemente eso, querida. 

jueves, 6 de abril de 2017

cherry blossom

Empecé un cuaderno nuevo. Acá quiero anotar mis sentimientos. El cuaderno tiene renglones. No es como ese anotador en el que escribía hace ya diez años. En ese anotador, de tapa negra, escribía poemas, dibujaba y componia canciones. Este cuaderno es distinto. Tiene espacio para realidad, no solo sueños. Incluso  tiene en la tapa un arbol florido, bien primaveral. Como la estación que empecé a transitar con vos, ese día, cuando me preguntaste quien era yo. Nada de lo que podía contarte en ese entonces era real, pero ni yo lo sabía. En este cuaderno nuevo encuentro aire para transitar, incluso entre renglones, contenida, pero haciendo espacio para escurrirme en algunos lugares a los que nunca antes me había animado.

martes, 30 de agosto de 2016

día conmemorativo

Te pedí que me leyeras esa parte una vez más.
Quería estar segura de que las dos entendiéramos lo mismo.

Hacía tanto que no te escuchaba a través del teléfono, y sin embargo sentía como que lo había estado esperando todo este tiempo.

Esa noche, cuando aterrizaste, nos fuimos a caminar por Palermo. Yo pensaba que no esperábamos nada, pero estaba equivocada. Lo dimos todo. Quien te dice que nos crucemos de nuevo por ahí.

sábado, 20 de junio de 2015

Destellos de lo que será...


Entre las cinco, estaba claro que la más involucrada era Isabel. No estoy segura que fuese por convicción. Creo que más bien era porque cuando se le metía algo en la cabeza, no paraba hasta conseguirlo. Ese día fue un tanto extraño. Nos maquillamos, nos pusimos los tacones, había momentos en los que sentía que eramos cinco adolescentes con ganas de sentir un poco de adrenalina... pero ya con casi cuarenta años. Era un evento importante en la embajada de Siria. Era mi primer evento, la primera vez que iba a ser partícipe desde que las había conocido. Cuando llegamos y empecé a ver las caras, las miradas, los deals, los enredos, cuando ví las cosas que pasaban en las espaldas de otros entendí que no me estaba metiendo en ningún juego de Heidi...

lunes, 15 de junio de 2015

Y alguna vez leí: "cada vez iré sintiendo menos y recordando más."


Antes me hubiese enojado. Hoy me rio. Sigo siendo la misma caprichosa y mandona de siempre, pero ahora al menos lo reconozco y tengo claro lo que quiero. Te escribí porque te extraño, y porque no me cuesta soltar palabras. Desde el día que te conozco que se lo que siento, y no me hace pánico decírtelo. Una y otra vez, yo la Maga, y vos... Horacio. Yo el cuadro en el museo y vos mirándolos sin involucrarte con ninguno. Siempre partiendo del principio. Deja de pensar. Expresar emociones con sustantivos. Que complicado. Tener miedo de estar acorralado. Eso es. Y después sabes que nunca fuiste más pleno que en ese invento de corral que vos solo te imaginaste. Y si te voy a buscar? Y si te vuelvo a proponer que te cases conmigo? Y si te pido que me des la libertad que te quiero dar? Te asusto verdad? Voy a poner un aviso en el diario... estoy buscando un hombre que no le tenga miedo a mi amor.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Ojalá

Escribí un texto para vos. En realidad para los dos. Un registro de esto que nos sucede. Para que lo pueda leer más adelante y entiende porque resultaron las cosas de tal o cual manera. Es la primera vez que escribo sobre vos. Raro. Escribo sobre todos los tipos que se me cruzan en la vida. Ya cuando tengo más de dos encuentros sexuales y me generaron una mínima sonrisa, algún texto les dedico. Ellos siempre son un “él”, fastidioso, egocéntrico, un poco sensible pero con máscara de macho cabrío. Vos sos uno más de todos esos hombres, que me hacen hablar desde el útero. Porque nos quejamos de que los hombres piensan con la pija, pero nosotras pensamos desde el centro de nuestro cuerpo. Lo que sospecho, es que quiero que seas más que uno de esos egocéntricos fastidiosos, que quiero que seas de los pocos que me hacen cocinar, leer, escribir, que me remontan a mi ideal de mujer, si al mío. Perdón, pero soy una egoísta que quiere su plenitud. Y más aún me gustaría que si me dejas llegar a esa plenitud, te quedes para que te la comparta. Oxalá!

Endogamia…

Envueltos en palabras de un universo que se aburre si no habla, me pedís que no emita sonido. Te dejo bajar por mis caderas, mientras indagas a ciegas… me exploras, me oles, me mordes, te obedezco. Y asoman de a ratos los miedos por los poros, distancias de lagos transparentes, se revelan en tu cara, que no puede verme, porque yo también estoy transparente. Me fastidio, te mandoneo, te grito, te escupo. Vos preferís no hablar, pero cuando me queres pegar, con una palabra, lo haces bien fuerte. Quedate tranquilo, no no estamos enamorando...

viernes, 15 de noviembre de 2013

No lo dejes pasar

Pareciera que vuelve, que te despierta nuevamente para que puedas dedicarle dos o tres renglones. Hace tiempo ya que nadie tiene mucho para decir. La casa permanece en silencio, las almohadas desparramadas por el piso, y el olor a humedad que va encriptando el ambiente. Si tan solo una o dos lagrimas hicieran ruido al estrellarse contra el vidrio de la mesa, en el centro de la escena. Si tan solo fueran algunos ramilletes de flores recolectados al azhar los que inundaran con su aroma el ambiente. La casa esta vacia y nadie quiere ya contradecirla.