martes, 2 de mayo de 2017

siempre bien al sur

No te dejaste estar. Al contrario. Estuviste meses dejando entrar un mar de emociones que ya no podes controlar, (aunque tampoco podías entonces). Hoy escribo desde la mesa en la que ayer tomábamos el café después de almorzar. El frio comienza a helarme la conciencia, el saber que de un tiempo a esta parte estaba parada en otra ciudad, una ciudad menos inquieta que vos y a la vez tan impredecible.  Hoy vuelvo a escribirte como si fueras el encargado de regular el amor y el odio que corren dentro mío, cuando la impaciencia me derrumba y mis oídos se derriten por tu voz. 
- ¿En qué estábamos pensando, Alejo? 
- Pues no lo hicimos, es simplemente eso, querida. 

jueves, 6 de abril de 2017

cherry blossom

Empecé un cuaderno nuevo. Acá quiero anotar mis sentimientos. El cuaderno tiene renglones. No es como ese anotador en el que escribía hace ya diez años. En ese anotador, de tapa negra, escribía poemas, dibujaba y componia canciones. Este cuaderno es distinto. Tiene espacio para realidad, no solo sueños. Incluso  tiene en la tapa un arbol florido, bien primaveral. Como la estación que empecé a transitar con vos, ese día, cuando me preguntaste quien era yo. Nada de lo que podía contarte en ese entonces era real, pero ni yo lo sabía. En este cuaderno nuevo encuentro aire para transitar, incluso entre renglones, contenida, pero haciendo espacio para escurrirme en algunos lugares a los que nunca antes me había animado.