jueves, 23 de julio de 2009

Theo la sujeto de la cintura, yacía a sus espaldas, ya estaba casi dormida. La pegó a él. La envolvió en sus brazos. La besó con su boca tibia, y le dejó marcas de amor por todo el cuerpo. Acarició su espalda, y sentía que su piel era acariciada por la suavidad de esa espalda. Sus respiros se llenaban de su perfume y descubrió que más cerca la tenía aún más la extrañaba, porque temía que era ella la que estaba lejos ahora. Y Cata, que no decía una palabras, se sentía inundada de amor, nunca había sentido la sensibilidad de Theo tan a flor de piel.